Una ruta para disfrutar Liébana en un día: cultura, naturaleza y encanto rural

Breathtaking view of snow-capped mountain peaks under a cloudy sky.

Ruta perfecta de un día

Muchos de nuestros huéspedes nos preguntan qué pueden hacer en un día por la zona, sin tener que pasar horas en el coche y disfrutando de lo mejor de Liébana: sus paisajes, su historia y ese ritmo tranquilo que tanto gusta a quienes buscan desconectar. Por eso, hoy os proponemos una ruta perfecta para combinar naturaleza y cultura, ideal para hacer en una jornada completa desde el hotel, sin prisas, disfrutando de cada parada.

Comenzamos el día en Potes, corazón de Liébana

No hay mejor punto de partida que Potes, la capital del valle y uno de los pueblos más bonitos de Cantabria. Pasear por sus calles empedradas, con sus puentes sobre el río Deva y sus casas de piedra con balcones llenos de flores, es la mejor forma de empezar la jornada.

Podéis dedicar un rato a recorrer el casco antiguo y subir a la Torre del Infantado, el edificio más emblemático del pueblo. Desde lo alto, las vistas del valle son preciosas, y dentro encontraréis exposiciones sobre la historia de Liébana y sobre el Beato de Liébana, el monje medieval que escribió los famosos comentarios al Apocalipsis, una joya del arte y la espiritualidad de la Alta Edad Media.

Después, podéis dar un paseo tranquilo por las tiendas y bares del centro. Si os apetece un café o algo dulce, la Plaza del Capitán Palacios es un buen lugar para hacer una pausa antes de continuar la ruta.

Un alto espiritual: el Monasterio de Santo Toribio de Liébana

A solo unos minutos en coche desde Potes se encuentra uno de los lugares más especiales de Cantabria: el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Este monasterio franciscano es uno de los cuatro lugares santos del cristianismo, junto con Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela, porque alberga el Lignum Crucis, el trozo de la cruz más grande que se conserva.

Más allá de su importancia religiosa, el entorno es sobrecogedor. Desde el monasterio parten varios senderos sencillos que permiten disfrutar de las vistas del valle y del silencio de los bosques. Uno de los más bonitos es el Camino de la Viorna, una ruta circular de unos 6 kilómetros que lleva hasta el Mirador de la Viorna, con una panorámica espectacular de Potes y de las montañas. Es una caminata perfecta para hacer sin prisa, disfrutando del paisaje y del aire puro.

Parada para comer: sabores de la tierra

Después del paseo, seguro que el apetito empieza a aparecer. En ese momento de desandar lo andado para regresar a nuestro restaurante y disfrutar de la gastronomía lebaniega en su máxima expresión.

Si queréis algo tradicional, el cocido lebaniego es el plato estrella. Elaborado con garbanzos pequeños de la zona, cecina, chorizo, tocino y relleno, es contundente pero delicioso. También os recomendamos probar nuestros quesos locales, nuestras carnes a la brasa o nuestros postres caseros.

Tarde entre naturaleza y pueblos con encanto

Después de comer, podéis poner rumbo a Mogrovejo, uno de los pueblos más pintorescos de Cantabria. Está a unos 15 minutos de Potes y parece sacado de una postal: casas de piedra, una torre medieval y unas vistas impresionantes a los Picos de Europa. No es casualidad que haya sido escenario de películas y series, porque su ambiente rural y tranquilo es difícil de igualar.

En Mogrovejo podéis visitar el Museo de la Escuela Rural, que muestra cómo eran las aulas antiguas y la vida cotidiana en los pueblos de montaña. Es una visita breve y curiosa, perfecta para combinar con un paseo por las callejuelas del pueblo.

Si os apetece seguir disfrutando de la naturaleza, desde Mogrovejo podéis continuar hasta Espinama y acercaros al Teleférico de Fuente Dé. Aunque solo sea para contemplar el paisaje desde abajo, el entorno es precioso. Pero si tenéis tiempo y queréis vivir una experiencia inolvidable, subir en el teleférico es una de las mejores actividades de la zona. En apenas cuatro minutos, pasaréis de los 1.000 a los 1.800 metros de altitud, con unas vistas que dejan sin palabras.

Arriba encontraréis varios miradores y rutas de senderismo de distinta dificultad, desde paseos sencillos hasta caminos más largos por los Picos de Europa.

Regreso tranquilo con sabor local

De vuelta hacia el hotel, podéis hacer una última parada en alguna tienda o quesería local para llevaros un recuerdo gastronómico de la jornada. Los quesos de Liébana, la miel de Brez o los orujos de Potes son productos típicos que siempre triunfan.

Si el día acompaña, también merece la pena detenerse unos minutos en alguno de los miradores del Desfiladero de la Hermida o simplemente disfrutar del atardecer sobre los prados. Esa luz dorada que se cuela entre las montañas es el broche perfecto para un día redondo.

Una experiencia completa en un solo día

Esta ruta es ideal para quienes quieren aprovechar al máximo su estancia en Liébana, combinando historia, paisaje y gastronomía sin necesidad de grandes desplazamientos. En un solo día podréis conocer el corazón cultural del valle, caminar entre montañas y descubrir algunos de los pueblos más bonitos de Cantabria.

Desde el hotel, estaremos encantados de ayudaros a planificar los horarios o reservar vuestra visita al teleférico si lo deseáis. Liébana tiene mucho que ofrecer, y cada rincón guarda una historia, una vista o un sabor que merece la pena descubrir.

Otras cosas que hacer

  • Orujo y vinos de Liébana: sabor y tradición

  • El Lignum Crucis: historia y paisaje en el corazón de Liébana

  • Un encuentro con la vida salvaje entre montañas